Muchos científicos apuntan fechas muy próximas en las que nuestro astro rey nos enviará tormentas solares de una magnitud insospechada, pudiendo dañar seriamente toda nuestra red de satélites y comunicaciones terrestres, afectando también a la vida en la Tierra.
No es un supuesto, es una realidad que solo falta ponerle fecha, de aquí al año 2012 ó 2013. El presente ciclo solar comenzó el 4 de enero del 2008 y la actividad solar intensa no comenzó hasta el 4 de enero 2010. “En general, los ciclos solares tardan algunos años en incrementar su intensidad desde el mínimo solar (Enero 2008) hasta el máximo solar, que se espera se produzca entre octubre 2011 ó agosto 2012, es posible que incluso hasta 2013 “.
Respecto a los efectos de las emisiones solares de plasma y los seísmos graves que nos afectan, se ha observado que nuestra ionosfera recibe un “impacto” entre 12 y 72 horas después de la emisión dependiendo de la magnitud de la llamarada solar. Impacto que comprime la ionosfera. Este impacto y compresión lleva a nuestro planeta absorber una onda de choque que se traduce en movimientos en las placas tectónicas. Estos datos están comprobados y explican en muchas ocasiones estos grandes seísmos, aunque no sean la única causa.
Viendo todos estos datos, si los científicos esperan que en estos dos próximos años lleguen a nuestro planeta fortísimas llamaradas de las temibles tormentas solares, podemos prever que en lugares propensos a los seísmos, se produzcan en estos años, movimientos sísmicos de gran envergadura. Algunos sospechan que un gran terremoto podría golpear la costa occidental de los Estados Unidos en 3 semanas. Jim Berkland, que predijo el terremoto de Los Angeles en 1989, ha hecho estudios con la fuerza gravitacional de la luna y cómo ésta puede desatar terremotos. Berkland asegura que la Luna hará su aproximación más cercana a la Tierra en los últimos 18 años entre el 16 y el 26 de marzo, con el clímax el día 19 de marzo. Muchos diarios reputados como Space.com están citando a astrólogos en sus reportes de esta “SuperLuna”, lo cual da a la predicción menos credibilidad, dado que la astrología no está considerada una ciencia exacta. Pero si unimos ambos datos, tormentas y aproximación lunar que también influye en mareas y vientos, podemos contemplar un coctel bastante explosivo. El oeste de Estados Unidos, atrapado entre dos zonas de fuerte actividad geológica, está particularmente expuesto: la falla de San Andrés, que pasa cerca de San Francisco y de Los Ángeles, pero también la de Cascadia, ubicada frente a la costa oeste de Canadá y Estados Unidos. De ocurrir en esta zona, un sismo de magnitud 9, como el de Japón, podría devastar las grandes ciudades de Vancouver, Portland y Seattle y desatar un mortífero maremoto.
Hace muchos años que en EEUU se espera el Gran Terremoto en la costa oeste, los datos nos pueden llevar a creer que puede ocurrir en breve.
¿Tendrán razón los mayas cuando predijeron el fin de ciclo terrestre a finales de 2012 en su calendario, hace miles de años?