Despedidas de fin de curso, despedidas de soltera, despedidas de fin de año,... Nos pasamos la vida ensayando despedidas y cuando realmente llega el momento de despedirnos no somos capaces de hacerlo.
No se trata simplemente de decir adiós, se trata de cerrar una etapa, se trata de que todo lo que rellenaba nuestro corazón ahora hay que guardarlo en el desván de los trastos viejos, porque hay que ir haciendo sitio para lo nuevo. Y en mi desván ya no queda sitio.
He vivido en castillos de arena que tras una leve brisa se derrumbaban. Ahora se acerca el momento de echar raíces, en el momento más inoportuno. ¿Cómo salir de este lugar sin tierra que me agarre ni desvanes?
Nunca supe presentarme, igual que nunca aprendí a decir adiós.
miércoles, 12 de enero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Vanessa, aunque el desván parece no soportar un trasto más, siempre hay un rincón para algo nuevo. Y cuando uno piensa que ya olvidó, algo te lo recuerda y refresca.
ResponderEliminarNo es facil despedirse pero siempre vendrá algo que rellene el corazón y que en algún momento irá también a parar al desván...
besosss
Las únicas raíces que se echan para siempre son las que se incrustan bien en el aire, en el cielo mismo.
ResponderEliminarTengo un recuerdo trágico, a la vez que precioso de las despedidas...
ResponderEliminarY es que plantar la semilla es muy fácil, al igual que cortar un tallo, pero arrancar una planta de raíz... Normalmente siempre queda algún rastrojo que vuelve a surgir. Y es que empezar de cero, es siempre la tarea más complicada.
Sólo hay que despedirse de aquello que nos resulta ingrato. Todo lo demás cabe en nuestros afectos.
ResponderEliminarUn abrazo, Vanessa
La vida nos da muchas posibilidades de anclar en un sitio y echar raices, pero a veces, es mejor despedirnos...
ResponderEliminarUn beso.
No hace falta despedirse totalmente. Siempre es mejor decir hasta luego como si no te fueras... Aunque luego te hayas ido del todo. Ya se verá.
ResponderEliminarVanessa tú no necesitas presentacion, es lo que tiene ser grande!!!
ResponderEliminarSolo el silencio que te circuncida habla de ti.
Abrazos.
Más allá de que decir adiós pueda ser difícil, son más difíciles los días posteriores. Quieras o no, siempre tienes la esperanza de que el adiós se pueda retrasar y nunca te acabas de hacer a la idea de que eso realmente va a suceder. Lo realmente malo son las horas/días/meses que prosiguen a ese adiós.
ResponderEliminarMe ha gustado volverme a pasar después de tanto tiempo:)
Presentarse y decir adios.. muy buena comparación. Cuesta muchísimo cerrar etapas. No quedarnos en ella. Y algo que es inevitable, extrañarlas. Mujer, me encanto! Te sigo!
ResponderEliminarNo podemos avanzar ni llegar a ningún sitio sin ir cerrando alguna puerta. Todos lo sabemos, pero no lo reconocemos ;)
ResponderEliminarPrecioso texto :)
ResponderEliminarY la frase del final: increíble!
Un beso, linda.
Me ha encantado tu blog!